MANIFIESTO
FUNDACIONAL (*)
Nace en SESTAO la ASOCIACIÓN CULTURAL “Colectivo
BURDIÑA”, PARA EL FOMENTO DE LA CONVIVENCIALIDAD,
LA LIBERTAD Y LA PARTICIPACIÓN SOCIAL EN LA DEMOCRACIA.
EL BIENESTAR DE LA HUMANIDAD, DE NUESTRO PAIS Y DE SUS
GENTES.
Vivimos tiempos críticos en
la bisagra de dos modelos de civilización.
Uno de ellos el industrial, el de los Estado-Nación, las
transnacionales que imponen una globalización basada en
la ley del beneficio elitista a ultranza, el de los
imperialismos y militarismos diversos, el de las
cruentas, inhumanas e inútiles guerras entre seres
humanos de distintas etnias, naciones, estados o grupos
de interés, el de la larga crisis económica, social y
cultural ...y, ahora ya, también política.
El otro, el del posindustrialismo, la mundialización
galopante que deja pequeños e inútiles los Estado-Nación
y las viejas y obsoletas formas de producción y
distribución. Tanto como las viejas organizaciones
humanas otrora representativas de intereses económicos,
de clase, etnia o nación. ...Como la rueca y la maquina
de vapor ayer y el arado romano y la carreta antes de
ayer...
Una crisis que no cesa desde el inicio de los años
setenta o finales de los sesenta; desde el inicio de la
crisis de un modelo productivo consumista y derrochador
en el marco de un mundo que se va despertando finito, con
recursos limitados que se agotan con el uso (el mal uso,
en tantas oportunidades); desde la nueva política
económica de Nixon, desde la primera crisis del petróleo
y otras materias primas; desde el desgaste del ozono y el
envenenamiento progresivo del planeta Tierra; desde que
nos damos cuenta de forma cada vez más evidente que
estamos en la línea de conducta de ir creando las
condiciones más idóneas para nuestro autoexterminio...
(Las
venas abiertas de la humanidad, sangran de nuevo en los
cinco continentes por las heridas que se infligen sus
hijos que ven escaparse ala vida a borbotones entre
visiones ‘mediáticas’ de paraísos ficticios
para la inmensa mayoría, entre imágenes televisivas de
bienestar consumista sin sentido)
Vivimos tiempos de crisis estructurales, de larga
duración. Estamos en el eje de una bisagra entre dos
modelos de civilización. Navegamos en una singladura
incierta hacia el “postcapitalismo” y/o
“postindustrialismo” sin saber muy bien de
que modelo se trata, y lo hacemos en muchas ocasiones a
merced del temporal y a la intemperie de nuestros propios
errores, y padeciendo, sin poder hacer casi nada, por los
de nuestros dirigentes.
Sabemos que en nuestro entorno se pierde la dignificación
social, la estima y el amor por el compromiso personal y
el trabajo bien hecho. Que desaparecen los puestos de
trabajo por cientos en las zonas hasta ayer muestra de la
actividad y desarrollo industrial. Que impera la
precariedad y la incertidumbre, y la inversión, escasa,
que se realiza, está en la inmensa mayoría de los casos,
orientada más hacia la especulación fácil que hacia la
creación de riqueza y trabajo, de progreso social,
económico, político y cultural.
El subempleo y la sobre explotación campean a sus anchas
entre una clase empresarial que no logra distinguir ya
los intereses personales de sus miembros de la función
social como clase en búsqueda de equilibrios de poder
democráticos, políticos, económicos, sociales y
culturales que den continuidad a un Estado de Bienestar
que nos represente a todos los ciudadanos en el marco de
un sistema democrático representativo y equilibrado; sin
duda muy necesitado cambios, de renovación y
actualización por todos sus poros.
En los países en vías de desarrollo o subdesarrollados o
pobres... es aún peor.
Desde esos 'entonces' de finales de los sesenta y
comienzos de los setenta, en los que se inicia el proceso
abierto de transición y crisis global mundial, hasta
estos 'ahora' de conflicto abierto y sangrante, en
España, y en sus naciones y regiones, aquí en Euskal
Herria y en nuestra querida Margen Izquierda y, desde
luego, en este nuestro paradigmatico Sestao, solo hemos
conocido unos pocos años de sosiego y reactivación
económica “burbuja” en los finales de los
años ochenta que, hay que preguntárselo, parecen haber
servido más para profundizar la caída y para enriquecer a
unos pocos que para recomponer la economía y la sociedad
de todos.
Esos años de transición y democracia española, también
parecen haber consolidado algo muy importante en la
historia de España: la cultura de la modernidad y la
integración de nuestros países en la Europa del
desarrollo, el bienestar económico y los derechos humanos
en democracia, y en el mundo desarrollado.
Valorar lo que esto significa como cambio profundo de
modelo de sociedad, será uno de nuestros objetivos de
estudio y debate.
Vivimos tiempos críticos entre un modelo (o unos modelos)
de civilización, que se agota sin encontrar soluciones a
nuestros más graves problemas, y otros modelos que no
acaban de emerger para sustituirlo. Un parto complicado
que quizá necesite, también en Europa, para sacar al niño
del vientre de la madre moribunda (el obsoleto pasado) de
una dolorosa cesárea.
Vemos con cierta apatía y desesperanza personal y
ciudadana como nuevas formas de vida, de trabajo, de
economía y sociedad (producción y distribución, reparto
de la riqueza, bienestar y malestar, libertades y
esclavitud, y participación democrática), de relación
entre los seres humanos, de comunicación... van
germinando en el seno de lo viejo sin acabar de
consolidarse como alternativas validas y viables que
mejoren lo que esta dejando de existir a ojos vista.
Esto que nos tocar vivir es ya 'nuevo' en muchos
aspectos. Es ya una sociedad de empleo precario y
ejercito de parados en la ‘reserva’ como mano
de obra recurrente y barata, desmovilizada y
despolitizada, dispuesta a cualquier cosa por un empleo
estable... ya paso antes en la historia.
Una sociedad nueva y 'mediática', dominada por la
intermediación de los medios de comunicación entre lo que
ellos mismos dicen que sucede, su propia versión del
acontecer, y lo que realmente esta sucediendo. Hasta el
punto que ya se dice que lo que no aparece en los grandes
Media, lo que no se edita en los periódicos, las radios
o, sobre todo, la televisión... lo que no es masivamente
conocido por la 'opinión pública' a través del relato
siempre condicionado de los Media, no existe.
Los Media ponen y quitan presidentes y gobiernos, crean
espacio y habito de uso para nuevos productos de consumo
y para sus empresas productoras, sean estos objetos
útiles y necesarios o no, acaban con la honorabilidad
momentáneamente cuestionada por un proceso judicial de
las personas, antes de que los jueces emitan veredicto.
Los media son un vehículo para hacer opinión y para
condicionar y ejercitar el liderazgo.
No son únicamente un 'cuarto poder' ya consolidado y sin
cortapisas ni garantías democráticas legales adecuadas
para su control constitucional, sino que devienen
‘un nuevo parlamento’ en el que se
‘explica e informa’ de la única democracia de
masas realmente existente y del único acontecer cotidiano
‘conocido’ del mundo y sus gentes.
Los partidos políticos, los sindicatos y las demás
organizaciones ciudadanas de la democracia tradicional de
los estados nación industrializados, padecen de
insuficiencias manifiestas para dar cabida y respuesta a
tantas y tan novedosas inquietudes e interrogantes como
las que muy esquemáticamente hemos esbozado y como las
que aquejan e inquietan a los ciudadanos contemporáneos
de nuestros países más desarrollados, no digamos ya a los
de aquellos de esa inmensa franja mundial del Sur
subdesarrollado (incluido ese Sur interno que cada uno de
nuestros piases 'ricos' tiene en el propio vientre de sus
ciudades y pueblos).
Pero además, las tecnoburocracias que controlan el
aparato de los partidos, tendiendo a perpetuarse en el
ejercicio del poder, de sus funciones, constituidas en
los garantes de las esencias ideológicas en la presunción
de ser los únicos capaces de mantenerse fieles con las
respectivas historias, aún con honrosas excepciones, se
constituyen en auténticos obstáculos, conservadores
frente a los cambios y renovaciones necesarios para
corregir los defectos de funcionamiento que aherrojan las
democracias y convierten para nuestra desgracia en
cascarones obsoletos y vacíos aquellos sistemas de
administración y gobierno otrora gráciles veleros
cargados de ilusión libertaria y participativa, de
innovación y de progreso humanista. (Aunque solo lo fuese
quizá en el sueño político de sus fundadores y tantos y
tantos de sus seguidores).
Por ello unimos nuestras voces, sin rencor pero con
ganas, para decir fuerte y claro, colectivamente:
DESDE LA MARGEN IZQUIERDA, DONDE VIVIMOS LOS FUNDADORES
DE BURDIÑA : ¡NOS LO DEBEN! Y VAMOS A CONSEGUIR MEJORAR
LAS COSAS EN LO QUE ESTE DE NUESTRA MANO.
Euskal Herria le debe mucho a la Margen Izquierda y a las
Encartaciones. Comarcas entrañables de nuestra historia
moderna que ayer aportaron tanto a la industrialización y
modernización de nuestra sociedades y hoy tan marginadas
de apoyos e inversiones y tan sacudidas por la dura
crisis que padecemos, y España también.
Su vientre arañado en las venas de sus minas, ríos y
tierras, escupió el mineral y dio lugar a las fabricas
que posibilitaron la acumulación de buena parte de los
capitales de la España, y desde luego de Bizkaia y la
Euskal Herria, moderna e industrial.
Hoy nuestro futuro se encuentra seriamente hipotecado
ante el cambio de modelo económico de consumo y de
producción, de productos y de distribución. Hacer frente
a esta situación requiere priorizar hacia la Comarca
ingentes inversiones publicas y privadas que creen las
condiciones de atracción de nuevas inversiones
generadoras de riqueza y empleo y dinamizadoras de sus
pueblos y comarcas.
Sabemos obviamente que el problema es común a muchos y
crecimos entre la practica militante de la solidaridad
como para soslayarlo con alegría, pero aquí vivimos y
aquí crecen nuestros hijos y nietos... y aquí queremos
acabar nuestros días entre amigos, familiares y
compañeros, felices de un honrado bienestar ganado con
nuestro esfuerzo compartido.
Euskadi y España se lo deben a la Margen Izquierda y los
descendientes de aquellos que con su sudor y tantas veces
su vida forjaron el esplendor de nuestro progreso en una
situación no soñada por ellos, en la que sus
descendientes, nosotros, no solo son propietarios
mayoritariamente de los pisos en los que viven (el 80% de
los pisos están en propiedad de sus habitantes) sino que
tienen ya o aspiran a segundas residencias, coches y
pisos bien amueblados, y gozan de capacidades de ahorro
de las que pueden hablar las instituciones financieras y
los fondos de inversión y pensiones.... Y cohabitan con
muchos de sus hijos en el empleo precario o en el paro
endémico, que viven junto a nuevas generaciones en
precario abocadas a gastar los ahorros de sus mayores
para subsistir sin expectativas de desarrollo personal y
con enormes dudas sobre el futuro de sus hijos.
La Margen Izquierda, Sestao como paradigma, hace tiempo
que ya no viven del trabajo y el empleo masivo de las
grandes industrias que dieron vida y riqueza a nuestro
entorno y País, sin miramientos por ecosistema alguno.
Nuestros jóvenes trabajan ya en empleos mas o menos
basura en las ciudades y ‘pymes’ del entorno,
y van convirtiendo Sestao en ciudad dormitorio de
parados, subsidiados todavía jóvenes, de cincuenta años,
procedentes de las grandes empresas cerradas al empleo, y
de ancianos; ...a los que se suman tantos jóvenes
desempleados y de difícil o imposible colocación.
Hoy se rumorean ¿planes? de poderosos Grupos de Interés
vascos, más o menos ligados a partidos políticos
mayoritarios y en el Gobierno de la Comunidad Autónoma,
que estudian la viabilidad del futuro de la Comarca y
descartan la posibilidad de promover en ella planes como
los presentados hace casi una década por “Bilbao
Ría 2.000”, para la reurbanización, limpieza y
relanzamiento de la Margen Izquierda. Por costosos e
imposibles de financiar a medio plazo, dicen.
Nuestro futuro, en el pensamiento de estos líderes, se
encontraría ligado a la conversión de la Comarca en
deposito nocturno de proletarios que ya en el año 2000
trabajaran en Vitoria - Gasteiz y viajaran diariamente en
“lanzaderas” de autobuses rápidos, de sus
lugares dormitorio en la Margen Izquierda a los lugares
de trabajo en la capital de Euskadi, sin tiempo para
gozar de la vida y desarrollarse culturalmente, y con la
vida en precario, controlados frente a eventuales deseos
de emancipación o simplemente de mejor reparto del
bienestar que la sociedad es capaz de generar con la
tecnología disponible.
Nos oponemos a ese amargo destino.
No a las ciudades hermanas de Vitoria o Donostia ni a sus
respectivos Territorios, ni por supuesto a sus gentes,
que son las nuestras.
Reivindicamos para nuestra Comarca un lugar al sol del
futuro y una participación más activa y significativa en
el reparto de las oportunidades de presente y futuro, que
permitan a nuestros hijos y nietos seguir viviendo y
trabajando en una comarca devenida dinámica, orientada al
presente y mirando al futuro, y ya respetuosa con un
ecosistema equilibrado y recuperado para el bienestar y
la eficiencia económica sostenible de sus hijos y
habitantes.
La democracia. Los partidos políticos como vehículos
fundamentales de participación ciudadana, se encuentran
abocados por el uso (mal uso, en tantas y tantas
ocasiones) y el abuso, a un espacio critico plagado de
desconfianza, insatisfacción y abandono por parte de los
propios ciudadanos que debían darles sentido y contenido,
por falta de credibilidad, interés y de participación.
Las Constituciones democráticas apenas si llegan a
practicarse en el interior de las organizaciones
sindicales y de los partidos políticos. No pasan de ser
un marco general de intenciones de obligado cumplimiento,
faltaría más, en el marco del Estado de Derecho, pero,
también algo que no se practica en la propia casa.
Nuestros representantes políticos deben ya mover el culo
sino quieren perder la silla a manos de lo que se avecina
y de los movimientos sociales que promueva.
Somos hijos
del hierro y de la piedra.
Si se nos permite la licencia poética. Los socios
promotores de BURDIÑA, de Sestao y de su entorno,
artistas plásticos y gráficos, profesores, periodistas,
empleados, restos del hasta ayer ejercito proletario,
trabajadores todos de esta sociedad ya imbuida de futuro,
somos hijos del hierro y de la piedra, del verde húmedo
secular de esta Euskal Herria preñada de desafíos e
incertidumbres que no acaba de parirse así misma en los
albores de este 2.000 mítico y de la telemática y los
fenómenos locales que los media hacen universales así
como de los universales que, debidamente mediatizados,
inciden en nuestro ámbito de vida local condicionándolo
para bien y para mal.
Nada escapa ya a la mundialización y a la globalización,
nosotros queremos viajar en ese tren que ha de llevar
también en el la vida futura para determinar su trayecto,
composición, sus estaciones y tiempo de parada, sus
destinos y trazado, su velocidad y significado.
Por eso nos llamamos a nosotros mismos
“ilustrados”, hijos de una nueva Modernidad.
Por eso reivindicamos hoy también los valores universales
que dio a luz aquella Europa revolucionaria y humanista.
Valores que hoy ya puede llegar a ser de todos, como:
libertad, igualdad, fraternidad e ilustración, cultura y
participación, Democracia y Ley.
Paridos como fruto de una Margen Izquierda de prosperidad
y luchas socialistas y libertarias que ahora se agosta,
entre sueños y glorias de un pasado irrepetible que debe
forjar un futuro convivial y generador de empleo y de
riqueza, vivimos en la Euskal Herria y la España que
participan en la forja de la nueva Europa del siglo XXI.
Una Margen Izquierda sin la cual Euskadi probablemente no
seria mas que un ‘bucólico’ caserío cargado
de miserias, despolitización, conservadurismo religioso,
luchas entre clanes y grupos de interés, desempleo
encubierto y de hijos emigrantes... como durante tantas y
tantas décadas lo fue ayer.
Somos hijos nacidos en el eje de la ‘bisagra’
de un periodo histórico entre dos épocas. Una bisagra
formada en un mundo en cambio entre una hoja del ayer que
pervive y se resiste a morir, y otra del mañana que ya
es, pero que no acaba de conformarse globalmente como
tal.
Hijos de un mundo en cambio fruto de las contradicciones
del ‘progreso’ industrializador agresivo,
desmesurado y descontrolado. Queremos ser también
forjadores de nuestro presente y del futuro de nuestros
hijos y nietos, promotores de la ‘luz’ de la
nueva y necesaria ‘ilustración’ humanista de
esta nueva Modernidad que ya viene entre nosotros
querámoslo o no... y de los valores culturales eternos de
la anterior antes señalados que nos dejo el asalto a la
Bastilla en la París revolucionaria hace ya más de 200
años atrás.
Los socios de la Asociación “Colectivo
BURDIÑA” entendemos que todo esto es
corregible y mejorable, que los partidos progresistas y
de izquierda con los que simpatizamos, militamos y/o
votamos o de los que nos abstenemos, son insuficientes en
sus actuales manifiestas limitaciones para dar plena
cabida a nuestras ansias de participación libre y
responsable, y de actividad abierta y convivial entre
compañeros... Por ello nos asociamos.
No estamos ni estaremos contra nadie, contra ningún
demócrata (organización o persona); estamos a favor del
progreso en paz y felicidad de los seres humanos y de las
comunidades por ellos formadas, del socialismo en
libertad y democracia. Nuestro objetivo es crear una zona
de libertad y participación ciudadanas en pro del
socialismo democrático (en el sentido más amplio y
abierto que se pueda entender) y del futuro de nuestro
país y de la humanidad.
Somos solo unos más, los de BURDIÑA.
Miembros de esa sociedad civil que nunca ha dejado de
militar por el bienestar, la solidaridad, la libertad y
la igualdad.
Hoy vamos a trabajar, mientras disfrutamos de nuestra
convivencia y esfuerzo en común, para sumarnos a todos
aquellos que actúan a beneficio de los ideales y de los
objetivos expuestos.
Se nos debe. Nos lo debemos a nosotros mismos.
Por lo que hicieron e hicimos por todos, por el País y
por sus gentes, nuestro abuelos, padres y nosotros
mismos... Se nos debe, y las deudas son sagradas entre
las gentes de bien de nuestro pueblo, y se debe
cumplir...
A quien corresponda y a todos nosotros.
Mikel
Orrantia Diez.
Presidente de BURDIÑA
(*) ESTE TEXTO FUE PRESENTADO COMO BORRADOR A LOS SOCIOS
FUNDADORES PARA SU DEBATE Y CORRECCIONES PARA QUE
FIGURASE COMO MANIFIESTO EN ONCEPTO DE ‘DECLARACIÓN
DE PRINCIPIOS’ COLECTIVA DE LA ASOCIACIÓN. FUE
APROBADO TAL COMO ESTA REDACTADO.