DECLARACIÓN DE INTENCIONES.

Vivimos tiempos de crisis estructurales, de larga duración. Estamos en el eje de una bisagra entre dos modelos de civilización. Navegamos en una singladura incierta hacia el “postcapitalismo” y/o “postindustrialismo” sin saber muy bien de que modelo se trata, y lo hacemos en muchas ocasiones a merced del temporal y a la intemperie de nuestros propios errores, y padeciendo, sin poder hacer casi nada, por los de nuestros dirigentes.

Sabemos que en nuestro entorno se pierde la dignificación social, la estima y el amor por el compromiso personal y el trabajo bien hecho. Que desaparecen los puestos de trabajo por cientos en las zonas hasta ayer muestra de la actividad y desarrollo industrial. Que impera la precariedad y la incertidumbre, y la inversión, escasa, que se realiza, está en la inmensa mayoría de los casos, orientada más hacia la especulación fácil que hacia la creación de riqueza y trabajo, de progreso social, económico, político y cultural.

El subempleo y la sobre explotación campean a sus anchas entre una clase empresarial que no logra distinguir ya los intereses personales de sus miembros de la función social como clase en búsqueda de equilibrios de poder democráticos, políticos, económicos, sociales y culturales que den continuidad a un Estado de Bienestar que nos represente a todos los ciudadanos en el marco de un sistema democrático representativo y equilibrado; sin duda muy necesitado cambios, de renovación y actualización por todos sus poros.

En los países en vías de desarrollo o subdesarrollados o pobres... es aún peor.

La democracia. Los partidos políticos como vehículos fundamentales de participación ciudadana, se encuentran abocados por el uso (mal uso, en tantas y tantas ocasiones) y el abuso, a un espacio critico plagado de desconfianza, insatisfacción y abandono por parte de los propios ciudadanos que debían darles sentido y contenido, por falta de credibilidad, interés y de participación. Las Constituciones democráticas apenas si llegan a practicarse en el interior de las organizaciones sindicales y de los partidos políticos. No pasan de ser un marco general de intenciones de obligado cumplimiento, faltaría más, en el marco del Estado de Derecho, pero, también algo que no se practica en la propia casa.

Los socios de la Asociación
“Colectivo BURDIÑA” entendemos que todo esto es corregible y mejorable, que los partidos progresistas y de izquierda con los que simpatizamos, militamos y/o votamos o de los que nos abstenemos, son insuficientes en sus actuales manifiestas limitaciones para dar plena cabida a nuestras ansias de participación libre y responsable, y de actividad abierta y convivial entre compañeros... Por ello nos asociamos.

No estamos ni estaremos contra nadie, contra ningún demócrata (organización o persona); estamos a favor del progreso en paz y felicidad de los seres humanos y de las comunidades por ellos formadas, del socialismo en libertad y democracia. Nuestro objetivo es crear una zona de libertad y participación ciudadanas en pro del socialismo democrático (en el sentido más amplio y abierto que se pueda entender) y del futuro de nuestro país y de la humanidad.

Fdo: “Colectivo BURDIÑA”


Mediante este escrito damos por constituida La “ASOCIACIÓN CULTURAL colectivo BURDIÑA”, aprobamos las declaraciones y manifiestos adjuntos y convenimos en que los objetivos de esta Asociación son los de promover y realizar todo tipo de actividades licitas que contribuyan al desarrollo de la cultura del progreso de la Solidaridad y la Libertad, propias del mensaje de la Ilustración modernizadora y humanista.

Se adjunta a este escrito lista de socios y copia de los Estatutos.

BURDIÑA se ha constituido en Sestao, a Jueves, 7 de noviembre, de 1996


Fdo. por:



El Presidente: El Secretario: El Tesorero:
D. Mikel Orrantia Diez D. Iñaki Vargas Martínez D. Raúl Sánchez Sagasti

Hoy, Jueves, día 7 de noviembre, de 1.996, en Sestao, se ha constituido.


RW CC-FP